La Velá, Tradición y Gastronomía

Fiesta de Interés Turístico de Extremadura

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La Junta de Extremadura, a través de la Consejería de Economía e Infraestructuras y mediante Orden de 23 de octubre de 2017, declara a “La Velá, Tradición y Gastronomía” como Fiesta de Interés Turístico de Extremadura, vista la solicitud presentada por el Ayuntamiento de Don Benito. La Ley 2/2011, de 31 de enero, de desarrollo y modernización del turismo de Extremadura, dispone en su artículo 33.1, que “se consideran Fiestas de Interés Turístico de Extremadura aquellos eventos que por su especial relevancia supongan una valorización de la cultura y de las tradiciones populares”.

“La Velá, Tradición y Gastronomía” de Don Benito se celebra desde el último domingo de septiembre hasta el 12 de octubre en honor a Nuestra Señora de las Cruces, Patrona de la Ciudad, coincidiendo con la celebración de actividades relacionadas con la gastronomía y el mantenimiento de costumbres y tradiciones de los dombenitenses, como las Jornadas Calabazonas.

Celebración

“La Velá, Tradición y Gastronomía” es la fiesta en conmemoración de la Patrona de Don Benito, la Virgen Nuestra Señora de las Cruces, que transcurre principalmente el 12 de octubre, aunque la festividad comienza diez días antes de esa fecha, con la llegada de la Virgen procedente de su santuario y conducida a hombros de sus feligreses en procesión hacia la Ciudad, en donde es recibida por miles de devotos y conducida a la Iglesia de Santiago, situada en la Plaza de España, en donde se oficiará la novena predicada cada día y a diferentes horas por sacerdotes de cada Parroquia de la localidad.

La presencia de la Virgen en la Iglesia de Santiago genera una gran expectación, está permanentemente abierta durante estas dos semanas en las que se suceden innumerables actos organizados por diferentes colectivos, asociaciones y el Ayuntamiento de Don Benito, con un amplio programa de actividades de todo tipo: culturales, deportivas, gastronómicas.

El retorno de la Virgen a su santuario comienza a prepararse el día 11 de octubre con la tradicional ofrenda floral de los niños y niñas, continuando con la Salve y la misa, seguida ya de noche con la Velá de la Virgen, normalmente hasta las seis de la mañana. La jornada de regreso, el día 12 de octubre, se inicia con el rezo del rosario de la aurora y la salida del paso de la Patrona a hombros de los porteadores que irán relevándose durante todo el trayecto, y todo ello en medio de aplausos, vivas y canciones en honor a la Virgen por parte de vecinos de Don Benito y otras poblaciones de la Comarca.

La imagen desfila por calles engalanadas para la ocasión hacia la carretera del Valle, comenzando el verdadero peregrinaje de unos 8 kilómetros hacia la Ermita. Tras llegar se oficia al aire libre, si el tiempo lo permite, una m isa predicada por el Obispo de Plasencia; a continuación, antes de ser introducida en su Capilla, recorre los alrededores de la Ermita, continuando la jornada en un ambiente de romería con la que concluyen los actos de la festividad.

Historia

La Ermita de Nuestra Señora de las Cruces está situada en el término municipal de Don Benito, en la falda de la Sierra de Ortigas a 7 kilómetros de la localidad. Es la única que se conserva de las que existían a las afueras de la Ciudad, en su origen fue una ermita pequeña y pobre, a ella acudían los pueblos cercanos de la Vega del Guadiana e invocaban a la Virgen en momentos difíciles para el trabajo en el campo (sequías, excesivas lluvias o plagas de langosta). En el mismo lugar se celebraba la festividad de San Marcos cada 25 de abril, llegaban los devotos en procesión con la Imagen del Santo y con el “Toro de San Marcos”, hasta que una pragmática de Carlos III suprimió esta costumbre en 1780 y la fiesta fue perdiendo progresivamente interés.

El edificio de la ermita era pequeño con una capilla rectangular de unos 15 metros de largo por 5 de ancho, y un porche principal que protegía la puerta de entrada. Sufrió una primera reforma en el año 1582, siendo Mayordomo D. Diego Hernández Pintor, para ampliar su capacidad se suprimió el atrio que se incorporó a la Iglesia, se creó el coro, se modificó la techumbre y se abrieron puertas laterales para dar luz al interior.

Será tras la Guerra de la Independencia Española (1808-1814), al quedar destruida la ermita de la Virgen de la Piedad sin posibilidad de poder reconstruirse, cuando se va a incrementar el protagonismo religioso de la Virgen de las Cruces y el 12 de octubre se va afianzando como festividad popular, pasando a ser ésta Patrona de Don Benito. Ya no se invocaba sólo por circunstancias críticas en el trabajo agrícola, se amplía su devoción y el objeto de las plegarias, proliferando las canciones, coplas, oraciones, dichos a ellas referidos y se populariza la leyenda sobre su aparición.

A este fervor por la Virgen contribuyeron además intervenciones milagrosas de la misma, prueba de ello es el testimonio recogido en un libro sacramental de la Parroquia de Santiago: “En abril de 1826, se trajo a María Santísima de las Cruces para que nos socorriese con el beneficio del agua, cuyo socorro recibimos con abundancia dentro del novenario; pero habiendo sobrevenido una inmensa plaga de langosta salió Ntra. Sra. de las Cruces, San Gregorio y San Sebastián en procesión (cantando letanías de los Santos), al Pozo del Fraile, donde se echaban los conjuros de Ntra. Sra. Madre; y haciendo los asperges con Agua de la Cabeza de San Gregorio de Hostia, que se conserva en el archivo de esta Iglesia; desde cuyo día se acabó la plaga milagrosamente, en término que no se les ha visto volar, ni otro medio humano, por donde se concluye; por lo que se atribuyó a Milagro de María Santísima de las Cruces”.

El incremento del fervor y la devoción del pueblo de Don Benito por Nuestra Señora la Virgen de las Cruces a partir del siglo XIX hasta la actualidad, se pone de manifiesto en la popularidad y éxito que alcanzan sus romerías, en las sucesivas reformas que experimenta la ermita y su entorno, y en el desarrollo de actos culturales paralelos a la festividad tanto en la localidad como en el recinto del santuario

De la programación de la novena y la romería se encarga la Hermandad de Nuestra Señora de las Cruces, además de cuidar la ermita, de la administración y custodia de los donativos, de la atención al culto y limpieza de la Virgen, resolviendo todas las incidencias que se puedan presentar a lo largo del año. La Junta Rectora, el órgano ejecutivo de la Hermandad, está compuesta por seis miembros: el Párroco de Santiago, el Presidente o Mayordomo, el Secretario, Tesorero y dos Camareras de la Virgen. Los miembros se ordenan por grupos denominados “coros”.

De la adecuación del camino paralelo a la carretera de las Cruces y de las inmediaciones de la ermita se encarga el colectivo formado por vecinos llamados “Amigos del Camino”. Acompañan siempre a la Virgen tanto en su viaje de ida a la Iglesia de Santiago como en el de vuelta, llevando siempre los distintivos que han diseñado para identificarse: medalla de plata, pañoleta, visera y sombrero y vara que lleva como remate un medallón de bronce con la Imagen del Corazón de Jesús en una cara y en la otra la de las Virgen.

Origen

En Don Benito, la festividad religiosa en honor de la Virgen Nuestra Señora de las Cruces, celebrada en su santuario el día 12 de octubre, se conoce popularmente como “La Velá”, por la costumbre de los fieles de velar a la Virgen durante toda la madrugada de dicho día (en documentos del siglo XIX ya aparece el término “velada” referido a esta fiesta).

A finales del siglo XV ya existía una Ermita en donde recibía culto la Virgen, datos históricos se tienen desde el año 1580, cuando en Visita Pastoral el Dr. Estrada, delegado por el Ilmo. Sr. Obispo de Plasencia D. Francisco Tello de Sandoval, nombra mayordomo para la Ermita de Nuestra Señora de las Cruces a Diego Hernández Pintor.

Según la tradición popular, la devoción por la Virgen comenzó cuando se le apareció al lado de una fuente, un 12 de octubre, a un pastor llamado “Bastián”, que cuidaba sus rebaños en La Serrezuela, coto de caza de los Pizarro de Trujillo, y le pidió que en ese lugar se levantase un altar en su honor.

Ermita e Imagen

La ermita se encuentra ubicada dentro de un recinto cerrado, es de planta alargada, con una única nave principal que está cubierta por una bóveda de crucería, con molduras que se cruzan entre sí formando arcos apuntalados que rematan en la clave, de las que cuelgan las lámparas. Posee dos puertas de acceso, sobre la puerta de la fachada principal nos encontramos con un rosetón, vano circular decorado con una vidriera de vivos colores en donde se representa la figura de la Virgen y sobre la puerta lateral, en una vidriera, se representa a San Antonio María Claret, fundador de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, colocada con motivo de la celebración de su centenario (1893-1993).

Esta nave está separada del presbiterio por una verja de hierro bellamente labrada que data de 1901, cuya restauración, consistente en limpieza y retirada de repintes, reintegración y consolidación, la restitución de la cerrajería original, y el barnizado y protección final de la rejería, tuvo lugar en 2019. La capilla está decorada por un retablo de madera policromado y dorado, formado por tres cuerpos; el central posee tres hornacinas, la central de mayores dimensiones y flanqueada por columnas salomónicas con decoración vegetal, alberga la Imagen de la Virgen de las Cruces, y las laterales la de San Gabriel y San José, ángeles alados y ménsulas rematan la cornisa de este cuerpo. El frontal de la mesa del altar está decorado por un relieve realizado en madera, en donde se ha representado la aparición de la Virgen al pastor Bastián, según cuenta la leyenda. Esta capilla de planta cuadrada se cubre con una cúpula semiesférica, decorada con pinturas en donde se recrean distintas escenas de la vida de la Virgen, y en las pechinas encontramos las reproducciones de cuatro escudos, destacando el antiguo escudo de la Ciudad de Don Benito.

Detrás de la capilla y a mayor altura se encuentra el Camarín de la Virgen, también de planta cuadrada, que se cubre por una cúpula con linterna, decorada con las imágenes de los Cuatro Evangelistas, y las pechinas con las imágenes de las Vírgenes de Guadalupe, Castañar, Pilar y la de Santa María del Puerto. En un lateral del Camarín, un fresco recrea el momento de la aparición de la Virgen, realizado por el artista pacense Antonio Martínez Virel, aunque posiblemente restaurado posteriormente por los artistas dombenitenses Juan Aparicio Quintana y José Gallego Sánchez.

De la figura de la Virgen de Nuestra Señora de las Cruces, la cabeza y las manos son obra del escultor dombenitense Pedro de Torre-Isunza y González, que las realizó en 1938, tras la desaparición de la figura original durante la Guerra Civil.

Todo el exterior de la Ermita está encalado, se accede a ella por una escalinata; la fachada principal está reforzada por dos contrafuertes de sillares de granito y, sobre la misma, se levanta una espadaña rematada por una veleta. La puerta de acceso es de arco de medio punto.

Dentro del recinto encontramos una zona de recreo; detrás de la Ermita, un edificio que alberga la casa de los ermitaños y otras dependencias destinadas a servicios varios y, en una esquina, un altar al aire libre. Dicho recinto posee dos puertas de acceso, y parte de él está cubierto por soportales. En el exterior del mismo existe un pozo frente a la puerta de acceso principal, y un bar-restaurante está ubicado en un lateral, frente al cual encontramos una zona destinada a merendero.

Integración y Participación

“La Velá, Tradición y Gastronomía” es la celebración de carácter religioso-gastronómico, al mismo tiempo que pagano, mas importante con que cuenta la localidad de Don Benito. Cada vez son más las personas integradas en la realización de los preparativos, cuyo fruto se refleja en una serie de actuaciones que giran en torno a la Patrona de la localidad, la Virgen de las Cruces. No se puede hablar de “La Velá, Tradición y Gastronomía” y de su calendario de fiestas sin hacer mención a la Virgen y al fervor popular que despierta, y que se pone de manifiesto en todas las ofrendas de agradecimiento que sus fieles devotos muestran.

La celebración religiosa comienza cuando los fieles se preparan para recibir a la Virgen que, durante todo el año, se encuentra en la Ermita que lleva su mismo nombre. El pueblo recibe a su Señora la tarde del domingo previo a la novena, que se celebra anualmente durante el tiempo que la Virgen se encuentra entre nosotros, y la acogida culmina cuando la Señora llega a Don Benito, arropada por el fervor popular, y es conducida hasta la Iglesia Parroquial de Santiago Apóstol, lugar donde permanecerá hasta el día 12 de octubre, fecha de la festividad de la Virgen de las Cruces.

Son cada vez más las personas que participan en los multitudinarios actos religiosos, lúdicos y gastronómicos en honor a la Virgen, que durante estos días se realizan en la localidad. La novena en honor a la Virgen de las Cruces, que comienza el día 3 de octubre, cada vez tiene más popularidad. Debido al incremento de los fieles, este acto religioso cuenta con diferentes sesiones: la novena de los jóvenes, la novena radiada y la novena oficial. La novena de los jóvenes tiene lugar a primera hora de la mañana, con el fin de que éstos puedan seguir su ritmo escolar con normalidad; la novena radiada está destinada a aquellas personas que, por distintos motivos, no puedan acercarse a la Iglesia, y su fin, incluso, es contribuir a que todas las localidades pertenecientes a la Comarca de las Vegas Altas del Guadiana puedan participar en ella, debido al interés que muestra la gente de los alrededores; y la novena oficial, que se realiza a las 20:30 horas, teniendo como complementos la realización del Santo Rosario, Vísperas, Eucaristía y Salve. En el año 2000, el Sr. Obispo de Plasencia le concedió el privilegio de ganar Jubileo durante los actos de celebración de la novena de la Santísima Virgen.