Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe

Esta Capilla, que perteneció al Hospital de San Andrés, el que fuere primer Hospital con que contó la localidad en el siglo XVI, aún sigue conservando su estructura arquitectónica original.

Pertenece en su estructura arquitectónica al estilo Barroco Español. Su interior, de una sola nave y tres cuerpos, ha sido rehabilitado en varias ocasiones. La fábrica se estructura sobre cuatro pilastras de piedra de cantería, que sirven de arranque de cuatro arcos de medio punto -también de piedra-, sobre los que está montada la cúpula del cuerpo central de la Capilla; las pechinas del arranque de la bóveda conservan restos de antiguas pinturas murales; la cúpula tiene en su base una trabajada cornisa a modo de tambor y dos ventanas laterales que iluminan el interior.

La fachada de la Capilla ha sido construida con sillares de cantería, y tiene una portada de medio punto con las jambas y la rosca cajeadas, enmarcada por pilastras planas estriadas, sobre las que descansa un entablamento labrado que sirve de base a un templete con hornacina, enmarcado por dos pirámides y rematado por un frontón abierto que está coronado por una cruz; dos óculos completan el conjunto e iluminan el interior. Sobre el tejado, una espadaña con un vano de campana, terminada en frontón, corona el edificio.

Fue el Prior del Monasterio Jerónimo de Guadalupe, Fray Alonso de Don Benito, quien proporcionó ayuda al pueblo de Don Benito para que se iniciara en él, en el primer año de su mandato (1519), la construcción de un Hospital, conocido más tarde como Hospital de San Andrés. Para este fin cedió su casa el sacerdote don Francisco Cabezas de Herrera.

Impulsado por el matrimonio Juan Andrés y María Andrea, el año 1520 se iniciaron las obras del Hospital de San Andrés y San Sebastián. Así mismo, don Francisco Cabezas de Herrera solicitó permiso para la construcción de una pequeña Capilla en donde decir misa. Quiso éste que el altar fuera presidido por una Imagen de la Inmaculada y, a los lados, las estatuas dedicadas a San Jerónimo y a San Francisco. Poco a poco, el Hospital de San Andrés fue adquiriendo fama y dando albergue y sustento a mendigos e indigentes y socorro a enfermos, ancianos, abandonados y peregrinos, e incluso, bastantes años después, comenzó a ser lugar de Hospicio, recogiendo a niños desamparados.
Alrededor del año 1645, llegó al Hospital un pobre enfermo procedente de la Puebla de Santa María de Guadalupe (hoy llamada Guadalupe), devoto de la Virgen de Guadalupe, que se alojó en la sala-dormitorio que ocupaba el ala derecha del mismo. Allí, sobre una de las paredes de aquel aposento, dibujó con carbón la Imagen de la Virgen que, unos días más tarde, un Hermano Hospitalario de la Orden de San Juan de Dios retocó con colores.

En 1728 se terminó el retablo, realizado por el maestro tallista Juan José Rodríguez, acompañando al mismo cuadros pintados entre los años 1724 y 1727 por el villanovense José de Mera Rodríguez (1672-1752).

Si durante el siglo XVIII fue un continuo clamor religioso y económico alrededor de la Capilla de Nuestra Señora de Guadalupe (al principio llamada Nuestra Señora del Hospital), en el siglo XIX comenzó la decadencia del Hospital y de la religiosidad en dicha Capilla. En el año 1817, el Obispo de Plasencia, don Antonio Carrillo Mayoral, otorgó permiso para que fueran vendidas las casas que integraban el Hospital. Habiendo desaparecido este Hospital en los primeros años del siglo XX, solo quedó, en su recuerdo, una Capilla con las puertas cerradas al culto, casi abandonada y solícita de atildamiento.

En 1901, tras hacerse cargo como Párroco de la Iglesia de Santiago Apóstol el sacerdote don Francisco de Pablos Navareño, éste advirtió que la cara del niño no se notaba. Vestido, corona y todo el ornamento de la Imagen estaba ajustado a la pared, estando colocado delante un cristal con un marco que lo protegía todo en su conjunto.

Tras permanecer en un total abandono durante mucho tiempo, en 1995 se firma un convenio entre el Ilmo. Ayuntamiento de Don Benito y la Parroquia de Santiago mediante el cual la Institución Municipal podía usar la Capilla para celebrar las sesiones plenarias. Tras su rehabilitación, fue inaugurada el 23 de septiembre de 1995 como Salón de Plenos.

Su última remodelación interior pertenece al año 2002, siendo nuevamente inaugurada el día 7 de septiembre de dicho año por el Obispo de Plasencia, D. Carlos López Hernández. El Alcalde de Don Benito y el Párroco de la Iglesia de Santiago decidieron realizar las obras necesarias para la rehabilitación de la Capilla y su recuperación para el culto religioso. Los trabajos comenzaron con la restauración de la techumbre, pasando posteriormente al interior del templo.